India día 7: Sarnath y ghats de Varanasi

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CON UN PAR… DE MALETAS EN INDIA

DÍA 7

VARANASI – SARNATH

 

 

Empezamos un nuevo día, hoy desayunamos de lujo, este buffet es muy bueno, y salimos con las pilas cargadas.

Paramos un ricksaw y negociamos el precio hasta Sarnath, 100 R. sólo ida.

Está a 10 kilómetros al norte y se tarda como una media hora en llegar. Esa noche había llovido bastante y estaba todo embarrado y encharcado.

El viaje es muy entretenido, no se hace largo. Llegamos a Sarnath y compramos las entradas para ver las ruinas y la estupa, 200 R. por persona.

Sarnath es una de las cuatro ciudades santas del Budismo.

Es un lugar muy sagrado porque Buda predicó en él su primer sermón, creando así la religión Budista.

En el lugar exacto donde dio el sermón, se levantó una gran estupa llamada Dhamekha Stupa, de 31,3 metros de alto por 28,3 metros de diámetro.

Entramos en las Ruinas, complejo bonito, cuidado, limpio.

Curiosamente en Sarnath, se respira paz, es súper distinto a Varanasi, parece mentira que estando tan cerca…

Lo vimos todo sin perder mucho tiempo, porque hacía un calor infernal.

Vídeo Sarnath, Varanasi

Después de ver las ruinas, visitamos algunos templos más de la zona, para después entrar en el Museo Arqueológico de Sarnath.

La entrada cuesta 5 R y no se pueden pasar mochilas, hay que dejarlas en la consigna que es gratuita.

Fue un acierto, nada más entrar notas el aire acondicionado!!

Cuando te has recuperado un poco del sofocante calor, empiezas a fijarte en las piezas del museo, eres consciente de lo que tienes ante tus ojos. Estatuas, figuras y demás objetos que seguramente contempló el mismo buda!!!

Una visita barata y muy gratificante.

A la salida visitamos un par de templos Budistas más. En uno había un buda de piedra gigante. Todo muy cuidado, con flores, y muy limpio. Son unos fenómenos estos Budistas, conseguir esto en medio de India..!!!!

Cogimos otro Ricksaw de vuelta a Varanasi por 100 R y le dijimos que nos llevara a comer. Acaban de inaugurar un centro comercial, y allí que nos lleva. Comimos en un restaurante arroz y tallarines por 385 R.

Mientras comíamos el monzón hizo otra de las suyas, y se puso a llover a mares.

Hicimos un poco de tiempo, hasta que amainara el temporal, contemplado el ir y venir de Indios por el centro comercial. Lo miraban todo flipados, abrían la boca y todo!! Y lo más, de lo más, era ver a las señoras como se subían (o no..) a las escaleras mecánicas, tenían pánico!!! jeje.

 

Cuando paro un poco de llover, decidimos ponernos en marcha. Nos cambiamos las chanclas por las zapatillas, ya que estaba todo encharcado.

Queríamos llegar hasta los ghats andando, pero no teníamos ni idea de dónde estábamos.

Preguntábamos a la gente, pero casi nadie nos entendía. No hablan casi inglés.

Nos cruzamos con un par de turistas ingleses y nos indicaron la dirección, pero nos dijeron que no estaba cerca.

Bueno …. tampoco puede estar muy lejos

Estuvimos andando durante más de media hora y todo parecía igual, hasta que llegamos a un charco enorme, no había forma de cruzar por ningún lado.

Pues a grandes males, grandes remedios…

Javi se cambia las zapatillas por las chanclas, coge a Marta a la espalda y cruzamos el súper charco. Tuvimos a los lugareños entretenidos un ratillo … jejeje

Vídeo Los Estragos del Monzón

Una vez pasado el obstáculo, el panorama empezó a cambiar, vemos las primeras pilas de madera, el ambiente se vuelve extraño, todavía no vemos el Ganges, pero sentimos que estamos cerca.

Efectivamente, hemos llegado a uno de los crematorios directamente. Este es un crematorio eléctrico, aquí se incineran a los más pobres, ya que es el más económico.

Nada más llegar, como de costumbre, se nos acerca un indio para llevarnos a su casa, que curiosamente es desde donde mejor se ve el crematorio.

No accedimos, ya que al día siguiente iríamos a Manikarnika Ghat, el crematorio más importante de Varanasi.

Estuvimos unos 10 minutos viendo como delante de nuestros ojos, en dos camillas de bambú, se secaban dos cuerpos envueltos en telas de colores, para ser llevados a la pira funeraria.

 

Como ya estaba casi anocheciendo, decidimos ir en dirección al ghat principal, viendo los que nos íbamos encontrando por el camino. En cuanto anocheciera, saldríamos de los ghats. Nos habían dicho que no era muy recomendable esa zona por la noche.

La zona de los ghats es un entramado de callejuelas, de no más de 2 metro de ancho (las más anchas), con casas que se caen por el paso del tiempo y el daño de los monzones.

De repente te puedes cruzar con una manada de bueyes en una callecita, y tener que pegarte tanto a la pared para que pasen, que pareces una calcomanía. Es del todo surrealista…

Las luces brillan por su ausencia, ni en las calles, ni dentro de las casas, donde ves a la gente sentada en el suelo a la luz de las velas.

Cientos de perros enfermos, sarnosos, pasean por sus calles. Os aseguro que ya anocheciendo y en una callecita oscura y estrecha, dan mucho miedito…

 

Entre todo este panorama y miles de cacas de vaca que hay que ir sorteando al paso, llegamos al ghat de la puja de la noche.

Como ya conocíamos el lugar, y ya era noche cerrada, decidimos ir a cenar.

Salimos a la calle principal y vemos una carroza con una imagen de un dios hindú, llevando la música a todo trapo y un montón de indios bailando como locos alrededor de la carroza.

Tendría que ser un día festivo o celebraban algo especial porque vimos varias carrozas más.

Según avanzábamos por la calle se iba volviendo impracticable, cada vez más llena, a todo lo que os contamos ayer, tenemos que sumar las carrozas y cientos de indios bailando.

Llegó un momento en que se colapsó todo, no nos podíamos mover nadie, ni personas ni ningún medio de locomoción, los únicos que se movían, eran los bailarines, pero en el sitio.

En medio de este caos, un policía subido a un pedestal de una farola, que hacía a su vez de rotonda, intentaba dirigir, lo indirigible.

Este fue posiblemente el momento más estresante del viaje.

Y por si esto no fuera suficiente, cuando ya habíamos conseguido pasar lo peor, un grupo de bailarines absorbe a Javi y lo hace el centro de la fiesta, bailando alrededor suyo. Uffffffffffffff, no era el momento…

 

Por fin conseguimos llegar al centro comercial del día anterior y cenamos una pizza por 130 R.

Ya agotados, los días van pesando…cogemos un ricksaw por 50 R. que nos lleva hasta el hotel.

Y directos a la cama, que estamos reventados.

 

Conclusiones del día

 

Presupuesto: 740R.

Lo peor: La jugarreta que nos hizo el monzón

Lo mejor: La tranquilidad de Sarnath

Hasta la próxima etapa de “Con un par… de maletas en India”

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