India día 8: Varanasi, surcando el Ganges

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CON UN PAR… DE MALETAS EN INDIA

DÍA 8

GHATS DE VARANASI

 

 

Un nuevo día. El agotamiento ya hace mella, y nos quedamos un ratito más en la cama. Un buen desayuno, y en marcha!!!

Hoy vamos a conocer el Ganga desde dentro. Decidimos ir hasta el primer ghat al norte (Rajghat) y alquilar una barca que nos lleve hasta el Manikarnika ghat.

Negociamos un ricksaw por 60 R. Nos dejó en la carretera, y de allí hasta el río, nos dimos un buen paseo, bajo un calor de morirse…

Llegamos al río. No había casi barcas. Se nos acercó un indio y nos ofreció su barca por 600 R. precio más que excesivo, pero no había mucha más opción así que accedimos.

 

Nos montamos en la barca y nos pusimos rumbo al sur, surcando el “río de la vida”.

Las imágenes eran increíbles, algo que no se nos olvidará nunca. Era como una postal de esas que tantas veces habíamos visto antes de venir a India.

Había como una luz especial, que acariciaba los edificios medio derruidos, las montañas de basura acumulada, los bueyes dándose el baño más placentero del mundo bajo el sol abrasador y los cientos y cientos de indios, que abarrotan cada peldaño de escalera y orilla, para realizar sus abluciones, y ritos.

Aquí nos dimos cuenta de que este río para los hindúes es algo muy importante.

Centralizan su vida en él, se lavan, limpian sus ropas, juegan, y realizan un sinfín de prácticas religiosas.

El color y textura del agua es otro tema…

Se dice que el agua del Ganges contiene oxigeno 0, esta súper contaminado, tanto por los cuerpos de los muertos, como por los desechos de las fábricas, y por las miles de flores que se tiran después de cada incineración.

Habíamos leído que se podían encontrar restos de cuerpos mientras navegabas por el río. Nada más lejos de la realidad, no vimos nada de nada. Y los cuerpos que vimos quemar y echar al río, damos fe que ya sólo eran cenizas.

Lo que si vimos fue algún animal muerto…

El trayecto fue espectacular, duraría una media hora, aunque se nos pasó en un minuto. Íbamos como hipnotizados.

Además, como estamos en época de monzón, el rio viene súper crecido, inundando algunos edificios hasta la mitad de las puertas

Al fin llegamos al Manikarnika ghat, el crematorio principal. Desde lejos ya se podían ver las piras humeantes.

Desembarcamos, y nos metemos de lleno en la zona del crematorio.

Sobre todo se respiraba calma y silencio, nada de lloros ni penas. Para ellos es un lugar de vida, no de muerte.

Para los hindúes ir a morir a Varanasi es romper el ciclo de la reencarnación y llegar al tan ansiado Nirvana.

 

Lo primero que vimos nada más llegar es una familia entera de un difunto con la cabeza rapada. Cuando las cenizas del muerto son tiradas al río y absorbidas por las aguas del río madre, a todos los familiares se corta el pelo. Los hindúes para vestir de luto van de blanco, algo que llama la atención.

 

Seguimos un poquito más adelante, y nos encontramos con unas montañas enormes de madera apilada.

En la muerte también existe la riqueza. Los más ricos se incineran con madera de sándalo, y los más pobres con cualquier madera , con una bolsita de sándalo, para que se asemeje al olor.

El ritual para incinerar a un difunto es bastante similar para todas las castas. Varía el color de las telas con las que envuelven los cuerpos sobre las camillas de bambú y la calidad de la madera.

Es toda una ciencia calcular la cantidad de madera necesaria para incinerar un cuerpo, pero ellos lo calculan con exactitud.

Una vez envueltos los cuerpos con sus mejores telas, los sumergen en el Ganga y los dejan secar sobre las escaleras.

 

En cuanto se libera una pira, se ocupa de inmediato con otro cuerpo. Hay familiares esperando pacientemente su turno, cargando con su difunto al hombro.

La incineración de cada cuerpo dura unas siete horas y mientras tanto familiares rezan mantras. Se dice que en Varanasi se realizan 200 cremaciones al día.

Una vez quemado el cuerpo, recogen las cenizas y las tiran al río “Madre”. Cuando estas se sumergen se corta el ciclo de la reencarnación.

 

Al lado de las montañas de madera, en una plataforma elevada, se encuentran las piras de madera ardiendo. Vemos unas escaleras que llevan a la plataforma, y sin pensarlo dos veces, decidimos subir.

Había muchísima gente. El calor a medida que subíamos las escaleras, era agobiante.

Cuando llegamos arriba, estábamos a menos de 1 metro del fuego, sobre el que ardía un cuerpo. Había como 6 más ardiendo en distintas piras.

El cuerpo estaba envuelto en las telas de colores, pero se apreciaba perfectamente una figura humana.

Es extraño, para nosotros esto debería de ser triste, pero aquí no hay penas. No sabíamos muy bien cómo actuar.

También llama la atención el olor, no es el que se espera, sólo huele a madera quemada.

No aguantamos más de 2 minutos sobre la plataforma, el calor era horrible, te quemaba hasta la piel.

 

Cuando bajamos de la plataforma, estuvimos un buen rato con una sensación muy extraña, no era tristeza, no era pena… era tranquilidad???

No sé, es nuestra primera experiencia tan directa con la muerte, pero viéndolo a través de sus ojos no resulta triste.

Han cumplido su misión en la vida y se marchan tranquilos.

 

Salimos de allí medio aturdidos, entre montañas de madera y nos metemos de lleno en las callejuelas cercanas a los ghats. En esta zona hay muchos Hostels económicos para alojarse, y bastantes tiendas de souvenirs y de ropa “hippie”.

 

Decidimos que ya era hora de comer, por allí no iba a ser nada fácil, encontrar un sitio “decente”.

Pero lo que son las casualidades, un poco más adelante, vemos un restaurante donde en un cartel pegado a la ventana, en español, dice: “Aquí se hace la mejor comida de Varanasi”. Nos pareció curioso, y decidimos comprobar si era verdad.

El sitio, la verdad es que echaba para atrás. Oscuro, sucio, mal aspecto en general.

Pedimos un pad thai y un chop suey chino por 280 R. La comida fue espectacular, la mejor que comimos en india, con gran diferencia, y que precio…

Nos encantó, preguntamos a los camareros que de dónde eran, ya que no parecían indios, y nos dijeron que de Nepal.

Sitio horribilis, comida estupenda. Lo que son las cosas…

 

Satisfechos por la comida, nos ponemos de nuevo en marcha. Después de lo visto por la mañana, ahora tocan cosas más mundanas… más compras!!!

Nos habían hecho una serie de encargos desde España, y que sitio mejor para hacerlas, ya que la seda más apreciada del mundo se encuentra en Varanasi.

Decenas de tiendas, situadas en calles estrechas y oscuras exponen exquisitos saris de seda, alfombras, manteles, pañuelos y colchas de seda de primera calidad.

En muchas de las sedas los estampados están realizados y pintados a mano con una especie de sello tallado en madera y que, mojado en las distintas tintas, deja su dibujo impreso en la tela.

Los saris, sin duda alguna son lo más vendido, unos siete metros de seda pintada a mano y que, con gran maestría , saben ponerse las hindúes como un vestido, enrollándolo al cuerpo.

Se dice que el deseo de las novias indias es poseer para la boda un Sari de Seda de Varanasi.

 

Nos decidimos por una tienda pequeña, situada en una de las callecitas de los ghats, llamada Kamal Silken Emporium.

Entramos a la tiendita, previa quitada de zapatos. Y nos sentamos en una especie de colchón en el suelo, forrado de preciosas telas de colores.

Té? Cocacola? -Nada gracias, estamos bien.

 

El dueño era bastante simpático, intentándonos agradar a cada momento.

Nos empezó a sacar pañuelos y fulares de distintos tamaños, calidades y precios. Cuanto más nos enseñaba, más difícil era la elección. Estuvimos allí más de 1 hora, venga a ver telas, a cada cual más preciosa.

Fue difícil, pero al final nos decidimos, dejándonos en la tienda 7200 R.

 

La verdad es que son cosas preciosas y de buena calidad, con un precio mucho más bajo que en España. Los encargos encantaron, y si hubiésemos comprado más, tampoco hubiese sobrado.

Ya estaba casi anocheciendo, y decidimos ir saliendo de las callecitas de los ghats, hacia el centro.

 

Por el camino hicimos alguna comprilla más, 1 sari completo 660 R., 3 pantalones 500 R., postales + pinturas 100R. etc.

Por fin llegamos a la zona centro, y agotados por un día tan intenso, decidimos irnos al hotel y cenar allí.

Negociamos un ricksaw 100 R. , esto cada vez se nos da mejor!!!!

 

Pedimos la cena al roomservice y nos quedamos tranquilamente en la habitación.

Mañana nos vamos a Mumbai, el cambio volverá a ser radical.

Hoy soñaremos con el Ganges seguro!!!

Felices sueños…;-)

 

 

Conclusiones del día

 

Presupuesto: 10.600 R

Lo peor: El intensísimo calor

Lo mejor: El paseo en barca por el río Ganges

Hasta la próxima etapa de “Con un par… de maletas en India”

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